LA CONQUISTA

Entre los años 711 y 716, los musulmanes ocuparon gran parte de la Península Ibérica, excepción hecha de las zonas montañosas cántabras y pirenáicas. Pese a que la conquista contara con algunos episodios violentos, en términos generales, se llevó a cabo de una forma pacífica y sin que encontrara grandes resistencias. Por ejemplo, el establecimiento de los árabes en tierras levantinas, que empezó con el pacto de Abd al-Aziz ibn Mussa con Teodomiro, un representante del gobierno del rey visigodo de Toledo que cambiaba tierra por privilegios, de forma y manera que no hubo invasión, propiamente dicha, los árabes se fueron instalando en esas tierras de manera paulatina sin que se registrara batalla alguna.
La entrada de los musulmanes en la península se produce, concretamente, con el desembarco en Gibraltar (Yebel Tarik), el 27 de abril de 711, de Táriq Ibn Ziyad lugarteniente del Gobernador de Tánger Musa ibn Nusair, que lidera un ejército de 9.000 hombres. Poco después, el 19 de julio, los visigodos fueron derrotados y su rey, Roderico murió en la Batalla de Guadalete. La ocupación de la Península se lleva a cabo en cinco años.

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